La guerra no es de los hombres
sino eterna lucha ancestral:
lucha del bien contra el mal,
son demonios, no te asombres;
aún los hombres con renombres
siguen destino fatal,
y con espada letal
riegan con la sangre de hombres
siguen las letras del Cielo,
cumplen la ley: causa, efecto,
en toda la humanidad;
somos siervos del anhelo,
no hay libertad ni intelecto:
del destino, voluntad...