¿Cómo deciros que os sigo amando?
Que mis latidos dicen vuestro nombre,
mi respirar es canto hacia ese Hombre,
¿cómo deciros que os sigo esperando?
Que mi cabeza vuestro pecho florido anhela
el subir y bajar del amor sin espera,
de un fuego eterno que no tiene frontera
y tan solo nos separa esta horrible tela.
Que mi cuerpo vuestro cuerpo desea
y tan solo nos separa la cadena;
que me preparáis una hermosa cena
yo os miro de lejos, en mi desventura.
Pan que me hechiza, misterio sagrado,
Hostia divina, presencia constante;
os miro en obediencia, mi tierno Amante,
Dios que a los cielos me lleva abrazado.
Busca mi lengua sentiros de cerca,
no por el hambre de un bajo deseo,
sino por la paz que en Vos solo veo,
cuando el alma en vuestro cuerpo se acerca.
¿Quién soy yo, decid, para que entréis en mí?
Si al tocaros se me invierte el corazón;
busco vuestro pecho con santa pasión,
y en lo profundo del alma os sentí.
Herirme con la espina para coger la rosa,
amargo pesar de este encuentro divino;
buscando el Amor marqué mi destino,
despojo de un alma que en Vos se reposa.
Quiero encontrar al Amor de los amores,
y olvidarme al fin de lo que es humano;
mas soy este barro, tan débil y vano,
muriendo de sed entre vuestros favores.