Y yo que fui mariposa,
estoy muriendo de amor
prisionero de una rosa.
Hoy maldigo su belleza
que me rompió el corazón
despreciando mi nobleza.
Ella que juró al amarme
que su piel era mi piel.
Y yo que la respetaba,
en su rosal me enredé
mientras ella me besaba
impudicamente infiel.
Y hoy vienen las golondrinas
con sus picos bienhechores
a quitarme las espinas.