FRANCISCO CARRILLO

los ogros de mi señor.

Mi señor, despierte usted

que el olor de la posada

se cuela por la ventana

y nos llama, por comer

que se adivina que son

habichuelas en fabada

y hasta aquí, llega el olor.

 

¡Necio Sancho¡ déjame descansar

que anoche, tuvo lugar

otra batalla de nuevo

y siendo buen caballero

no la pude renunciar,

pero tú.. siendo escudero

elegiste descansar.

 

¿Qué batalla sucedió

estando de madrugada?

si en calzones usted estaba

y yo durmiendo señor,

¿pudo ser que lo soñó

y aquí, no pasó nada?

fue tan solo una ilusión.

 

Menos mal iluso Sancho

que alerta siempre me doy

y al peligro, raudo soy

mientras tú, estas roncando

¿pero cuénteme señor

que ocurrió en mi letargo

si nada, me despertó?.

 

Fueron tres ogros con rabo

y colmillos de león

con un ojo, ensangrentado

tres demonios se colaron

anoche, en la habitación

con la sucia intención

de hacernos presos y esclavos.

 

Mi señor, no existen ogros

en la tierra que habitamos

anoche, fueron los amos

del lugar y el hijo tonto

los que estuvieron y entraron,

solamente a preguntar

si la cena fue de agrado.

 

¿No los viste babear

con los pelos erizados

y portaban en sus manos

herramientas, por matar?

¡que inocente eres Sancho¡

para ti, todo es normal

pero yo les di su pago.

 

Anoche, solo entraron

el posadero y su esposa

y los pelos erizados

de la cama los trajeron,

la baba no es otra cosa

que el tonto chupando el dedo.

 

Puedo decirte y jurar

que anoche, eran tres ogros

y el hijo que dices tonto

era a medio terminar

un monstruo de pelo corto,

que no cesaba en llorar

por los palos que le di.

 

Mi señor, pobre de mi

que dormido me quedé

y esos ogros que no vi,

fue el marido y la mujer

con el tonto que es feliz

ahora, vístase usted

que nos tendremos que ir.

 

¡Vaya pago recibieron

el tonto, por acudir

la mujer y el posadero¡

que vinieron con buen fin

y escarmentados salieron

porrazos, sin pedir

esos golpes sin saberlo.

 

¡La culpa fue tuya Sancho¡

que siempre andas durmiendo

y esos tres, que aquí acudieron

otra vez no han de volver

que si duerme un caballero,

hay que saber entender

que el descanso, es primero

y preguntar.. va después.