Luis de leon

DÓNDE NUNCA FUIMOS

 

Aquí,

en este rincón donde todo sucede

y nada permanece,

aprendimos a tocarnos sin promesas

y a mirarnos como si el mañana

no existiera.

Dijimos que era fácil,

que no dolería,

que el corazón no entraba

en este juego de cuerpos que se buscan

y almas que se esconden.

Pero algo cambió…

Tal vez fue tu forma de quedarte en silencio

cuando me iba,

o esa manera tuya de abrazar más fuerte

como si quisieras detener el tiempo

entre tus brazos.

Yo también lo sentí…

no creas que no.

Me duele irme

aunque finja que no importa,

me pesa dejarte

cuando la noche aún respira tu nombre.

Pero hay caminos

que no se cruzan a la luz del día,

historias que nacen sabiendo

que no verán el amanecer juntas.

Somos eso…

un secreto que arde en la sombra,

una caricia que no puede volverse hogar,

un “casi” que se repite

hasta desgastar el alma.

No me pidas más…

porque si me quedo

dejaría de ser lo que soy,

y si te elijo

rompería todo lo que me sostiene.

Así que mírame así,

como algo fugaz,

como una historia bonita

que nunca debió escribirse completa.

Y aunque duela,

aunque el pecho se nos quiebre en silencio…

aprendamos a soltarnos

en el mismo lugar

donde nunca fuimos de verdad.