Cálido En El Alma
Cruzamos el fuego
que nunca fue de un solo día.
Quince mil metros
no fueron camino alguno.
Buscamos la sombra justa
bajo una palmera que nos esperaba;
donde los tonos se funden:
naranja, amarillo, el azul que nos guarda.
Ahora ya no arde con fuerza completa,
va atenuándose el resplandor del fuego;
se hace cálido, se va desvaneciendo
porque no tenés tu cuerpo aquí conmigo.
Lo partimos con cuidado
como quien divide un diamante en dos –
cada mitad intacta,
cada una con su brillo propio.
Pero ya vendrá la oscuridad que lo borre,
ya vendrá el tiempo que lo desvanezca;
es como un latido que se pierde en el clamor del tiempo,
sino un eco que se aleja aunque quiera estar cerca.
Porque ese fuego que nos dio la vida
está aquí guardado –
hoy arde aún en mí,
pero como la vida misma,
un día se apagará.
Y así se disipa el amor, como se disipa el humo;
y así se disipa el tiempo que fue clamor,
solo recuerdos olvidados bajo la sombra de la palmera.
Autor: Antonio Pais
La Paz (Córdoba) Argentina._
Dpto.San Javier._