RENNY LOYO

DEJA TU ODIO

(I)

El viento arrastra cenizas de un tiempo que se fue,

en las tierras del este, el miedo se bebe en el mejor café.

Cuerpos que son números, fronteras de alambre y sal,

donde el odio plantó su bandera y su reino de cristal.

Vi el humo en los guetos, escuché el grito en el sur,

donde la piel era el pretexto para apagar la luz.

Siglos de huellas rotas, de sangre sobre el altar,

un mapa lleno de cicatrices que no dejan de sangrar.

(II)

¡Basta ya de muros! El alma no tiene nación,

vamos a encontrarnos de frente, en la misma dirección.

el encuentro es el puente, de una buena conversación,

el odio es un desierto y nadie allí debe sembrar.

Mírame a los ojos, reconoce mi dolor,

hagamos del mundo un refugio, un solo latido, un solo color.

(III)

Hay un eco en la selva y un lamento en la gran ciudad,

donde el hambre de poder devora de los pueblos la dignidad.

Niños que aprenden a usar armas antes que, a deletrear,

madres que guardan fotos de los que no van a regresar.

El odio es una herencia que se paga con la vida,

una deuda de sombras, una herida mal cosida.

Pero el odio es cobarde cuando el amor se pone en pie,

cuando el abrazo es el arma y la paz es nuestra fe.

(IV)

¡Basta ya  muros! el alma no tiene nación,

vamos a encontrarnos de frente, en la misma dirección.

el encuentro es el puente, de una buena conversación,

el odio es un desierto y nadie allí debe sembrar.

Mírame a los ojos, reconoce mi dolor,

hagamos del mundo un refugio, un solo latido, un solo color.

 

(V)

No importa el nombre del Dios, ni el idioma del adiós,

la sangre es siempre roja cuando nos falta la voz.

Que el perdón sea el camino, que el respeto sea el pan,

antes de que las cenizas nos digan que ya no están... que ya no están.

Un solo latido...

Que no nos gane el silencio.

Encuéntrame...

búscame en la unión.