José Luis Barrientos León

La Verdad Ignorada

 

No busques nombre para este escalofrío

que recorre tu piel como un viento del sur,

ni preguntes por el pacto que nos une,

pues se entrega sin papel, como el agua a la arena.

 

Soy ese instante de la noche,

la intimidad que se despliega en el silencio,

cuando el cuerpo olvida su cárcel de barro

y cada abrazo es un sueño que se cumple.

 

Habito en el pecado original de los amantes,

esa luz prohibida que da sentido a la esperanza,

la ventura de continuar contra el destino.

 

Soy el beso que la lengua no se atreve a contar,

el nombre que tus labios guardan como un secreto sagrado,

porque hay verdades que, de ser dichas,

morirían bajo el peso del mundo.