En las altas sierras,
con un silbido ausente
sobre la libertad que flota,
el cierzo resbala
por los resquicios de la mañana
hasta cortar los enrejados
de hueca melancolía,
y el viento mediterráneo,
sin caminos, confunde
a un Zeppelin erizado
que cubre la blanca sombra
del manto de coral,
en el aturdido mar desplegado.