Noelia Beteta

Clavo torcido

Hoy vi y sentí cómo algo se iba.

No se fue caminando ni corriendo;

se fue en silencio,

como se van las cosas que importan,

sin despedirse.

 

Una culpa se interpuso entre su mirada y la mía,

y de pronto todo se volvió hueco,

como si el aire faltara,

como si desaparecer fuera fácil,

como si dejar de existir no pesara.

 

Caminé como si el mundo se hubiera borrado,

sonreí, incluso reí por el camino.

La gente miraba, tal vez envidiando

lo que creían que yo tenía.

Pero por dentro todo se caía,

y ni siquiera pude llorar.

 

\"Fue mi culpa\", me repetí,

porque siempre me lo repito.

Cada elección que hice creyendo salvarme

volvió como una ola que no perdona,

y me dejó de rodillas.

 

Soy como un clavo torcido,

herido por el mismo martillo que quiso arreglarme.

Pero aun torcido sigo clavado,

sosteniendo lo poco que queda en pie.