No sé si lo más estúpido que puedo escuchar...
Sean mis propias palabras brotando de sentimientos ahogados, que en tí creí nunca abandonar.
Sean mis dialectos rendidos a una imagen tuya que no existe,
La inmaculada concepción de tu constricto que adoro en mis noches de devoción...
Sea la corte marina la que con decepción me vigila al oeste,
De ti me protege, y con tristeza me mima.
Sea el mar de la odisea,
El escenario de vil atrocidades,
El conflicto vano de eventos del 23,
La cruel angustia que me consume días después, y me sume en el bajo pozo de azul profundo.
La fuerte armada de olas que golpean la paz que un día añoré,
El pico audaz al cual no aspiro llegar,
La vela que me traiciona nuevamente al mar,
No sabes cuánto deseo volver a naufragar...
Estúpido el viento que me dice que te olvide,
No te conoce, menos a mi
Respete entonces mi sentir, nada más fuerte en mi provenir.
Las sirenas cantan,
Gozan de mi,
Ni ellas pueden alejarme de ti.
Pero de que me alejan, si ya no existes,
Mi momento de embarcarme cruzó mil lunas.
Me detestas más que mi Dios.
Mi existir fue un dictamen de tu juicio final,
Desearía en bronca poder jugar,
El juego que nunca pudimos completar,
Ese en el que decías lo mucho que me querías bajo tu almohada.
Extraño tu sentir, y tus aprecios,
No te atrevas a olvidarlo.
Engañame de nuevo, sabes que mi barco es tuyo, como todo mi cuerpo.
No tengo nada, pero de la nada lo construiré,
Si con ello puedo estar contigo, si con el te veré.
Que extraño sentirme estúpido por no poder encontrarlo,
Por tratar de buscarlo y aún así siempre hallarlo,
Pero saber que no eres tu,
Es estúpido saber,
Que estúpido me siento por querer volver.
Pues tu faro ya partió,
Nado y cruzó, lejos se hundió.
Cuando se cambió de mar,
Cuando no quieres que te busque,
Cuando no quieres verme más,
Cuando no queda nada que extrañar.
Cuando apagaste la luz,
Esa que no brilló intensamente nunca más, como las perlas de tus ojos,
Negras como la abadía me miran en altamar.
Que estúpido seguir amándote
Dios dame una oportunidad,
Que esto no sea para toda la eternidad.
Líbrame de una condena,
Aún peor que las profundidades,
Nunca pisar tierra y vivir en esta niebla,
No ser parte del tratado de Versalles,
Perderme de todo por extrañar a los Caifanes.