A mi no me faltaba amor para amarte
y quería hacerlo hasta la vejez ,tu siempre negabas ese amor, solo por unos
momentos lo vivías y luego te ibas desfiandome que esa era la última vez que lo
hacías, y yo como un tonto te daba todo lo
que me pedías.
El no complacer tus caprichos resultaba
en dramas que creabas por tu inmadurez,
tomé valor y decidí que hasta ese día vendrías porque me cansé de ser tu paño de lágrimas.
Hoy la paz abraza mi alma, la alegría innunda
mi corazón y el amor de Dios guía cada uno de mis pasos.
Dios te bendiga a ti también.