Te echo de menos…amor,
y aunque te resulte extraño
que se pueda añorar tanto
un amor que no conoces
contigo, me pasa así.
Es este amor inventado
—o recordado de otra vida—
el que me mantiene andando,
esperando la llegada de ese día
en que dejes de ser espera,
para convertirte en destino.
Por eso te busco:
en las tardes de paseo sin rumbo,
preguntándole al viento
si ha rozado hace poco tu cara,
si ha llevado algún día
el calor de tu aliento,
o si guarda consigo el sonido de tu risa
y conoce el dulce secreto
del olor en tu piel..
Me asusta esta certeza,
de saber que existes,
(mi hacedora de versos)
y en este preciso instante
pudieras estar tomando un café
o mirando la lluvia,
sin saber que al mismo tiempo…
yo, ya te pertenezco.
Es una espera que se vuelve ritual,
mientras mi consuelo es escribirte
para así poder salvarme
de este naufragio en tierra firme…
donde mi único norte es tu ausencia,
y mi única verdad, el dolor
de no poder decirte un día:
\"Amor… por fin te encuentro\".