Dave Estrada

#3 -Momentos

Hace frío, el invierno ha llegado y llueve, lluvia helada, pero tú ardes por dentro, caminas por la calle sonrojada, nerviosa, acalorada, de prisa. Una vez más… 

 

Las siete de la tarde, deseas llegar a casa, una ducha caliente, o acariciarte, tienes dudas. El deseo domina tu cuerpo, en tu mente se acumulan las imágenes. Tus piernas amarran entrelazadas mi espalda, la tuya resbala hacia arriba en la pared. Tus brazos rodean mi cuello, recibes mi energía, gimes, agitas tu cabeza, muerdes mi hombro. Mi rostro se oculta en tus pechos. 

 

Me pregunto a menudo que haces aquí, conmigo, cuánto puede durar esto, somos tan diferentes… Y vuelvo a besar tu sonrisa. 

 

Enciendo un cigarro, colocas mi brazo bajo tu cuello. Tus dedos recorren mi pecho mientras hablas, yo escucho, contemplando el baile del humo que sube al techo y desaparece, me pellizcas y sonríes de nuevo. 

 

La gata, celosa, muerde y araña los dedos de tus pies a través de la colcha, después los míos, juguetona y envidiosa, enreda sus uñas en tu pelo, salta sobre la cama, atravesándola como un suspiro, no quieres que la eche, te divierte, y a mi ver como la miras. 

 

 -¿Qué me estás haciendo?… Dios, pero ¿Qué me haces?…. 

 

Ufff, escucharte me hace crecer, latir. No respondo, se lo que significa, tranquila, sabes que ahora no pararé. Tu cuello perfumado absorbe mi saliva, tu vello erizado, tu piel de gallina, te aferras con fuerza, te siento, tus manos atrapan mi espalda. Me recorre un escalofrío, el que acaba de atravesar tu cuerpo. 

 

Tus ojos brillantes, tu sonrisa agradecida, tus labios en los míos, son mi recompensa. 

 

Tu cabeza apoyada en mi pecho, me confías tus secretos, preguntas por los míos, me río, te miro, apago el cigarro y te beso, sin decir nada, un instante después desapareces bajo las sabanas y yo cierro los ojos apretando los dientes. 

 

Juntos en el sofá, aproximándonos, los nervios del primer día, goma de mascar para disimularlos, desabrochar tu ropa, descubrir que mi mano ya esta dentro, acariciando lo mas tentador de tus pechos, tumbarte sobre mi, acomodando tu cuerpo al mío, desnudos, abrazarte, mezclar tu calor y el mío, sentir tus pies fríos buscando los míos. Mi calor, concentrado, apoyado junto a tu ombligo, una vez mas lo quieres dentro de ti. Son recuerdos que inundan mi mente antes de cada cita. 

 

Preparo un café, veo como lo sujetas entre las manos, calentándolas, después me calientan a mí, el vaso queda medio lleno, el sabor a café invade mi boca, tu lengua seduce a la mía, mis manos atrapan tus muslos. 

 

Te beso en la despedida, siempre un besito, casi sin ganas, ¡Vuelve a por más!…Pienso egoísta. 

 

Tu pelo alborotado, ropa arrugada, desperdigada siempre, el collar sobre la mesa, junto al vaso de café derramado, mi móvil junto al tuyo, llamadas perdidas, mensajes sin leer, discos revueltos.

 

 Agua en el suelo, tu perfume en el baño, miro como te arreglas, resplandeciente. Y te abrazo, te sujeto, haces una pausa en tu carrera para besarme, los ojos cerrados, la caricia de tu lengua, queda en mis labios tu sabor cálido y húmedo. Un suave azote, pantalones ajustados, movimiento de caderas, tacones, frescura. Así eres tú. 

 

Y abro tu mensaje, intrigado, lo leo, cierro los ojos, pensando, los abro. La luz del teléfono en mi mano se apaga dando paso a la oscuridad, no respondo al mensaje, me refugio bajo la colcha, como un niño, el olor de tu cuerpo invade mi mente, El calor de tu sexo invade mis sueños. 

 

¡Sin duda pronto te llamaré!