Siento el crepitar de una emoción vieja y melancólica,
vacía y sin dirección,
como cenizas de un amor que ardió en el pasado,
pero ya no hoy;
hoy es solo algo dentro de mí que se rompió.
Mas a las ruinas no me tiro,
pues me dieron una paz que antes admiraba en otros.
Pasé de ser fugitiva,
apagando una pasión que en realidad nunca ardió,
a ser un alma libre que vaga por ahí,
entregando el corazón.