Te amo como quien desafía su propio destino sin saber si ganará,
te amo en ese instante exacto donde el mundo se rompe y solo quedas tú;
te amo en tus celos, no por duda, sino porque revelan cuánto arde tu sentir;
y te amo en la ausencia… porque es ahí donde más fuerte pronuncia mi alma tu nombre.
No eres una rosa en mi jardín,
eres la raíz que sostiene todo lo que soy sin que nadie la vea;
eres el latido que insiste cuando todo en mí quiere rendirse,
y la oscuridad necesaria que me enseña que también sé volver a la luz.
Poeta: Esequiel