Sergio Alejandro Cortéz

Ascenso

Ascenso
Anotaba el camino
no por la montaña,
sino por lo que quedaba
entre ambos.


Subimos.
La cruz estaba ahí
antes que nosotros.


La montaña
también.
Una piedra laja.


Nos sentamos.
Compartimos el agua.
Porque de eso se trataba.


Hablamos de poesía.
Escuchamos el movimiento.


Arriba,
tus poemas
pequeños,
luminosos,
contra el techo de los árboles.


Una campana.
Desde tu lugar.
O un pájaro.
O nosotros
llegando otra vez.


La cruz blanca.
Después
bajamos rápido.


Pero juntos.


En tu hogar,
el té.
Lo dulce,
en un plato chico.
Y el amor,
dicho sin apuro,
como quienes
aprendían
a subir
juntos
la vida.


Sergio Alejandro Cortéz
Villa Dolores, Córdoba, Argentina