NUNCA HABRÁ OTRO COMO YO
Me voy en silencio, como se va la lluvia cuando ya no la miran, dejando apenas el eco de lo que alguna vez fui en vos.
Te quise sin medida, con esa torpeza hermosa de quien no sabe amar a medias, y aún así no alcanzó, nunca fue suficiente para quedarme.
Fui refugio en tus noches, abrigo en tus inviernos, y hoy soy apenas un recuerdo que evitás nombrar para no sentir culpa.
Nunca habrá otro como yo, no por orgullo, sino porque nadie va a mirarte con los ojos rotos y aún así elegirte.
Nadie va a aprender tus silencios como si fueran su idioma, ni a quedarse cuando duela como yo me quedé.
Y no lo digo esperando que vuelvas, porque sé que ya te fuiste mucho antes de irte, lo digo porque duele aceptar que di todo y aún así no fui lo que querías.
Algún día tal vez me olvides, y tal vez yo también aprenda a hacerlo, pero lo que fuimos,
lo que yo fui por vos, no se repite.
Nunca habrá otro como yo, y ese será mi consuelo y también mi tristeza eterna.