En el cofre secreto de mi corazón
guardo momentos como gemas de emoción;
risas atrapadas entre fotografías,
palabras suaves que aún brillan en los días.
Cada anécdota es un tesoro escondido,
una joya pulida por el tiempo vivido;
los abrazos sinceros, los juegos, los sueños,
y esos silencios que decían: “estoy contigo”.
Al mirar atrás, descubro tus huellas
marcando senderos de historias bellas;
cuando al borde del precipicio parezco perecer.
Tesoros de la memoria, luciérnagas en la noche,
iluminan el alma, calman el reproche.
Y aunque los años pasen y cambie la ruta,
tu risa y tu cariño siempre serán mi fortuna.