Señora...
de las gentes de Polonia,
De dulzura...
y ternura inigualables,
Icono...
tallado en su belleza,
Mi labio se anuda
a tu pureza...
Cantando las glorias
de tu tierra,
Polonia...
te guarda entre candiles,
Como joya...
de inmaculada lozanía,
Anudas...
la rosa de tu rostro,
Al labio peregrino que te reza,
Amada madre...
Tú eres: razón y fuerza,
Desnudas...
el alma de tu bate,
Cantando...
el himno que te anhela.