Me iluminan
las inconfundibles notas de tu voz,
me alientan y me apagan
en este nadar entre fuegos repentinos
y austeros.
No sé qué será de mí
de hoy a mañana,
no sé qué será de ti
y de tus misterios.
Sólo sé que, en medio de este confuso
ambiente envuelto de susurros,
te seguiré amando.
Me embriaga el nerviosismo,
la incógnita, la duda,
y esa palabra justa que no encuentro.
Desahogo mis pesares en las hojas
que me miran como resignadas.
Papel que ha de quedarse estático
me mira.
Y me ve sola. De repente.