Ahora,
con cada pensamiento,
con cada respiro,
puedo contemplar las cosas
bajo una luz distinta.
No quiero estar atado
bajo las órdenes de nadie,
y con cautela,
intentaré alejarme de aquí.
Aunque haya cargas que me asfixien,
saldré de ellas,
como siempre lo he hecho.
No intentes seguir mis pasos,
porque solo terminaras equivocandote,
como lo hice yo.
No busco tu perdon
pero cuando llegues
a alguna conclusión
yo ya me habré ido.
Ahora el tiempo parece avanzar lento,
y voces se abren paso en mi mente.
Tus absurdos ideales mantienen
tu cabeza perdida en las nubes.
Deberías aprender a vivir
con los pies en la tierra;
abre bien los ojos,
porque ni tu ni nadie
podrá cambiar
el curso de mi marea...