CUANDO YA NO ESTÉ CONTIGO
Cuando ya no esté contigo
y el silencio ocupe el lugar de mis palabras,
cuando mis pasos ya no marquen el ritmo de tu día
y mi nombre sea apenas un eco en tu memoria,
no temas, amor mío:
no me habré ido del todo.
Porque el alma que un día se enredó en la tuya
no se desata con la ausencia,
ni el amor verdadero se borra con la distancia.
Yo seré ese recuerdo que no duele,
sino que abriga.
Cuando cierres los ojos al terminar la noche
y busques a mi lado vacío en la cama,
sabrás que estoy allí,
en el calor que aún guarda tu almohada,
en el sueño que apenas comienza a dibujarse.
Cuando salgas al mundo y el frío te hiera,
y tus manos busquen las mías por costumbre,
sentirás un susurro tibio en tu nuca:
soy yo, que aún respiro en tu sombra.
Cuando la risa te encuentre sin motivo
y no sepas por qué sonríes al viento,
será mi alegría sembrada en tu pecho
floreciendo sin permiso.
Y si alguna noche la nostalgia te pesa
como un manto de lluvia,
recuerda que llorar también es querer,
que la tristeza es solo amor que no encuentra cuerpo,
pero sí corazón.
Yo estaré en cada libro que leímos juntos,
en la canción que bailamos sin saber,
en la taza de café que compartías a escondidas,
en la película que viste mil veces
solo porque yo la elegí.
Cuando me vaya de tu lado —porque la vida es eso,
un ir y venir sin aviso—
no pienses que quise hacerlo.
Nunca se quiere dejar a quien se ama.
Pero el tiempo tiene sus leyes,
y el alma, sus caminos.
Solo quiero que sepas,
allá donde esté,
que no hay universo paralelo
ni cielo posible
ni sueño tan profundo
donde no te lleve conmigo.
Te esperaré en el próximo latido,
en el próximo encuentro,
en esa esquina del destino
donde las almas se reconocen
aunque los cuerpos sean nuevos.
Y mientras tanto,
mientras tú sigues aquí,
vive, ama, ríe, tropieza, levántate.
Que tu vida sea tu mejor poema.
Que mi recuerdo no sea una cadena,
sino un par de alas viejas que conocen el vuelo.
Porque yo no me voy del todo:
me quedo en tu mirada cuando miras al mar,
en tus manos cuando siembras algo,
en tu silencio cuando algo te conmueve.
Cuando ya no esté contigo,
entonces será cuando más cerca estaré.
No en la carne,
sino en la esencia.
No en el tiempo,
sino en la eternidad de lo que fuimos.
Y si un día te preguntas si aún me acuerdo de ti,
cierra los ojos y sonríe.
La respuesta está en tu corazón,
y ese soy yo,
palpitando todavía.
Porque el amor verdadero no conoce despedida:
solo cambios de forma,
solo distintos modos de decir te quiero.
Y yo,
yo te querré siempre.
Aunque el mundo se acabe,
aunque el tiempo se rompa,
aunque ya no quede ni un solo latido
en este viejo universo.
Siempre.
Siempre a tu lado estaré.
—Luis Barreda/LAB
Tujunga, California, EUA
Julio, 2024.€