Retornan las golondrinas,
junto al cántico del mirlo
y al incesante estribillo
de las malvas campesinas.
Las baladas repentinas
del trovador peregrino,
y el cuentista paulatino
sin demora moralejas
otorga a sus orejas,
en primavera y su camino.
En tan solitarias tardes,
tarde emerge la memoria
con el verso sin historia,
con las musas de las artes.
Pues alzan los estandartes
los poetas embriagados
que en sus versos más osados
por amores o amarguras
vociferan sus locuras
o lamentan sus pecados.