Mauro Enrique Lopez Z.

Tú Pereza

Deja la pereza y prepárame un bocado 

que me voy a trabajar ,le decía cada día 

y como ella se reía diciendo que no era mi sirvienta.

 Me llenaba de tanto enojo que un día le 

dije:

Cuando regrese del trabajo no quiero 

verte en casa, y así fue, recogiste tus cosas

y te fuiste .

Que bello ha sido que con el paso del tiempo 

ya no espero tu regreso y hoy manifiestas estar arrepentida.

 Perdiste a quien te amo de verdad por no cumplir con tus deberes hogareños.

 Que pena siento por ti mujer.