Deja la pereza y prepárame un bocado
que me voy a trabajar ,le decía cada día
y como ella se reía diciendo que no era mi sirvienta.
Me llenaba de tanto enojo que un día le
dije:
Cuando regrese del trabajo no quiero
verte en casa, y así fue, recogiste tus cosas
y te fuiste .
Que bello ha sido que con el paso del tiempo
ya no espero tu regreso y hoy manifiestas estar arrepentida.
Perdiste a quien te amo de verdad por no cumplir con tus deberes hogareños.
Que pena siento por ti mujer.