Letra del Alma

SINCRONÍA DEL SILENCIO EN EL AMOR

Hay quienes huyen del vacío, pero a mí me encanta en momentos el silencio y contigo he aprendido que ese mutismo no es ausencia, sino una presencia compartida que nos permite entregarnos hasta en el silencio más profundo. Así lo preciso cada vez que te miro: estamos en una sincronía perfecta. Lo digo porque aún recuerdo aquel día en que a la distancia nos dijimos la frase más hermosa, siendo protegidos por el silencio de nuestras sonrisas. No hicieron falta palabras; solo hablaron las sensaciones llenas de amor. En silencio desnudo iba más allá de la piel, arrancándose el invierno de nuestros amaneceres, para seducirnos con la humedad de nuestro ser.

 

Que hermoso instante, dejamos que la voz se extinguiera para que sea el silencio quien hable por los dos. En esa pausa, como la afonía del desierto, solo necesité el inicio de tus manos, tan hermosas como un relámpago que despiertan todas mis fibras que creía muertas y que, en su sigilo, aprendieron a escribir cada detalle de tu nombre.

 

Me gusta la sincronía de nuestro silencio, ese que hemos determinado libremente para vivirlo y sentirlo juntos. Es dejar que actúe el amor, permitiendo que diga mucho más de lo que mi voz podría alcanzar. Te lo digo así porque, entre tus brazos, el universo suele quedarse mudo, respetando el tropiezo libre de nuestros cuerpos en el espacio.

 

Lo sé, hicimos vida el sentir, deshicimos los ruidos y voluntariamente ciego, cerré mis perímetros siguiendo el mapa de tu calor hasta que nuestras pieles se congregaron en un solo relieve.

 

Así lo defino, contigo me siento en la sincronía del silencio, con la espectacular coincidencia de poder simultáneamente coordinar los hechos que no necesitan siempre la voz. Me asombra cómo hemos logrado construir un refugio en lo callado; descubrir que incluso el silencio, cuando se vive contigo, se vuelve hermoso… Eres el espejo hermoso del amor y por eso soy feliz de saber que, aunque el mundo afuera sea puro ruido, aquí adentro, en nuestra pausa compartida, lo tenemos todo, siendo el eco que hace vida la paz.