Hay algunos que viven,
que besan y se extinguen
y parece que aman
reinventándose siempre
y no lloran a nadie.
Van como en caravana
y se quedan viviendo en
remotos palomares.
No saben de tristezas
ni de aves afligidas.
Llegan y se camuflan
ciegos a la ternura
y no lloran a nadie.
L.G.