Si pudiera dibujar mi amor,
pintaría un cielo de cometas azules,
esos que surcan la brisa, libres,
tan altos y tan lejanos,
como sueños que se escapan de las manos.
Pintaría un campo de amapolas,
donde cada pétalo susurra secretos,
un mar rojo que ondea con el viento,
un lienzo de pasión escondida
bajo el sol dorado de la mañana.
Una bicicleta que avanza ligera,
surcando senderos de tierra y de promesas,
hacia mundos desconocidos,
paisajes de corazones.
Un horizonte de ternura,
donde el tiempo se detiene,
y el aroma del mar
se mezcla con la sal de las lágrimas.
Pero, ¿Quién vería la pintura?
¿Quién podría comprender
la paleta de emociones que deslizo
sobre un lienzo de deseo y melancolía?
Solo la guardaría en ese baúl
de las cosas imposibles,
donde el amor se convierte en arte
y el arte en lamento.
Así, los colores se desvanecen,
mientras dejo que mi corazón
cubra de silencio
cada trazo,
cada latido,
en la espera de un encuentro
y una risa que dibuje
el cielo que tanto anhelo.
SienaR ©