LOURDES TARRATS

EL CAMINO QUE NO ELEGÍ

 

En un bosque dorado se abrían dos senderos,

y me quedé en silencio, sin saber cuál seguir.

Ambos guardaban promesas, ambos ofrecían misterio,

hojas nuevas que nadie parecía descubrir.

 

Elegí uno, no por valiente,

sino porque mi alma, sin razones claras,

se inclinó hacia su silencio.

El otro quedó atrás, intacto,

como quedan los sueños que no perseguimos.

 

A veces pienso en lo que dejé en la sombra,

en lo que pudo ser y nunca conocí.

Pero este sendero guarda mis pasos,

mis dudas, mis luces, mi manera de vivir.

 

Algún día, cuando cuente esta historia,

diré —quizás con un suspiro, quizás con orgullo—

que tomé el camino menos transitado,

y que esa elección, verdadera o no,

ha marcado todo lo que soy, y fui.

L.T.