No quiero que te vayas
aunque siento que por ti corre
el desprecio de seguir juntos
compartiendo un espacio
mientras día a día
nuestras vidas se van separando.
No quiero que te marches,
aunque en tus ojos se han perdido
las estrellas
que tantas noches me desvelaron
que tantas noches deseé ver
antes de conciliar el sueño
No quiero decirte adiós
por última vez
aunque tus labios sean un recuerdo
aunque mis brazos
que extrañan la suavidad de tu hermosa piel
yacen vacíos
sin la esperanza de que vuelvas nunca.
No quiero despedirme
aunque fuera la mejor forma
de que me recuerdes y te recuerde
y lo preferiría a desgastar un adiós prolongado
y lo preferiría a ser un guijarro
la piedra de tu zapato
doliendo hasta el cansancio
y desaparecer.