Vientoazul

◇ El reposo de un ángel

El reposo de un ángel

Los primeros albores se estaban desplegando.

Una luz tenue entraba por la ventana, iluminando apenas el cuarto pintado de color salmón. Las sombras de los peluches se reflejaban sobre la pared, brindando un entorno cálido. Tú descansabas con una tranquilidad envidiable.

Apenas tus párpados comenzaron a moverse, recordaste que estabas internada.

De repente, se abrió la puerta de la habitación y un aroma suave invadió el aire. Con un modesto desayuno nos encontró la mañana. Yo me encontraba descansando cerca; te acerqué la mesa y te ayudé a incorporarte. Las palabras brotaron en susurros. Estábamos solas, como tantas otras veces.

Tratando de reponer energías, devoramos las tostadas, untándolas con queso magro.

Segundos después, todo el escenario había cambiado. En un abrir y cerrar de ojos, un cortejo de ciencias rondaba tu lecho, que, así como llegaba, se iba. Entonces brotaban las incógnitas; los sentimientos, a veces, se quebraban y las esperanzas nunca se perdían. Todo parecía suceder al mismo tiempo.

Por la tarde llegaba tu papá, que, con una leve sonrisa, intentaba darte una pequeña alegría. A medida que las horas pasaban, iban visitándote algunos familiares.

Al caer la noche, llegaba la cena y, con ella, las infaltables pastillas.

De a poco, el sueño llegaba, casi sin que te dieras cuenta.

Y así transcurrían tus días…

 

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Autor:

Vientoazul 🦋⃟    ©

Abril de 2009