Luis de leon

DONDE EL DESEÓ HABLA

Hay un punto exacto donde tu respiración cambia,
donde tu cuerpo deja de esconderse
y comienza a hablar en un idioma que no engaña,
uno que no se pronuncia… pero me llama.
Ahí es donde me pierdo.
Donde tu piel se vuelve un secreto abierto,
un templo que no se mira, se siente,
y cada latido tuyo
me da permiso de ir más lento…
o de no detenerme nunca.
Te descubro sin prisa,
como quien sabe que lo más profundo
no se revela con urgencia,
sino con hambre contenida,
con esa sed que no se calma,
solo se vuelve más intensa.
Y tú…
te arqueas en silencio,
como si el deseo te arrancara verdades
que ni tú misma sabías que guardabas.
Hay fuego en tu forma de respirar,
en la manera en que te aferras al instante,
en cómo el aire se te escapa
como si cada segundo contigo
fuera demasiado para tu cuerpo.
Y yo sigo…
no porque no pueda detenerme,
sino porque ya no quiero.
Porque hay algo en ti
que no se toca… se despierta.
Algo que responde a cada insinuación,
a cada pausa cargada de intención,
a cada instante en que me acerco
sin terminar de llegar…
solo para hacerte desear más.
Tus suspiros ya no son suaves,
son confesiones rotas,
fragmentos de placer que se escapan
sin pedir permiso.
Y en ese punto…
donde ya no hay control ni máscaras,
donde tu cuerpo habla más fuerte que tus pensamientos,
me convierto en lo único que necesitas
y en todo lo que te desarma.
Eres intensidad pura,
dulzura que enloquece,
abismo que invita a caer
sin querer regresar.
Y cuando finalmente te rindes,
cuando dejas de contener lo que sientes,
cuando el deseo te recorre sin medida…
ahí entiendo todo.
Que no es solo piel,
no es solo impulso,
no es solo el momento.
Es la forma en que te entregas,
la forma en que respondes,
la forma en que haces del deseo
algo que no se olvida…
sino que se queda
ardiendo en la memoria,
pidiendo volver a suceder.