Vos qué enamorás y yo
que siempre supe
que hacía falta tan poco
de vos
casi nada
para desbordarme.
Que duré
lo que podía durar,
y ahora apenas dos
o tres trazos tuyos,
que no son siquiera un boceto
o borrador,
y alcanzan para derrumbar
todas mis catedrales.
Decir que sos
la mujer de mi vida
y a la vez, solo una mujer.
Que no supe
tenerte un poco o apenas.
Que no supe vivirte
a la mitad de la cal
y de la arena.
Vos qué enamorás y a mi
que no me costó
ni un temblor enamorarme,
y que ahora me cuesta todos
los temblores todos,
olvidarte.
Pero tenías que ser
tan hermosa.
Y aunque ya no importa,
siempre tuviste esa belleza
que tuerce los caminos,
que anula los reproches
y empequeñece las palabras.
Pensar
que ya no iba a tenerte en mi vida,
me sacó las ganas de vivir
un poco. Un poco más
que un poco. Al fin
que proyecto puede equipararse
a conocerte día tras día.
Tal vez, solo tal vez
te quise o te quiero.
Pero tengo tantos
talveces, tequises,
tequieros.
Vos qué enamorás y yo
que me entrego,
que como una escultura tuya,
soy apenas
lo que queda de tus manos
que se fueron.