Ínclito amor
Tú y yo,
que nos amamos
hasta el infinito,
fuimos amores prohibidos,
insólitos y perseguidos
ante el íntimo nido,
haciéndolo épico
y lírico,
trémulo y proscrito
en los recónditos caminos
de febriles hitos.
Entre gemidos y gritos,
bordamos el idilio
en nuestro rito,
besándonos
en cada pálpito
intrínseco.
Tú y yo,
que retamos amores concebidos
-sin dejar de amarlos-
nos fuimos;
y en los salvajes instintos
de nuestros besos erizados,
emanando fuego y luz,
en el alud del volcán
que en la plenitud
de la erupción mutua
nos unió...
y pintó el paisaje del amor
y del ínclito furor.