A veces me pregunto, si fueras una bebida, cuál serías:
el whisky que te hace arder las entrañas
o el té con miel que afloja la garganta.
No lo sé,
pero estoy seguro de que siempre olerías a vainilla...
Esa vainilla que enmascara ese sabor amargo
Y aunque por ahora solo te tenga en mi imaginación,
imaginándote puedo dormir con una sonrisa.