Mis manos juegan a acariciar tu ser
los dulces meandros de la existencia.
A adivinar los rincones luminosos
que la nocturnidad aún no cubre.
Como una estrella fugaz,
juego a pillarte al vuelo.
Mis manos juegan a acariciar tu ser
Un segundo. La Eternidad. Ya no estás.
@Carme Folch, 2026