Usaste mi cuerpo como carne podrida,
Lloraba porque ya no era niña.
Dormía como la bella durmiente,más sucia estaba por dentro,
Inconsciente física y mentalmente,sin saber que mi abusador era mi amor eterno.
Me culpaba de ser débil,
De no ser lo que tú querías.
Mi existencia basura,mis pensamientos acompañaban tu opinión,
Fui la gacela cazada por el león.
Hoy me atrevo a hablar,ya no te temo como en antaño,
La víctima salió de las garras de tu engaño.