El desalmado

AMOR A LA PACHAMAMA

Sin abandonar mi casa

he viajado hasta un viejo valle entre las montañas.

 

Con mi cuerpo en la cama

soñé con ser un cóndor que a su nido regresaba.

 

La cabeza en mi almohada

 y volando entre los Andes, he recobrado mi alma.

 

Amor a la Pachamama

se asienta en mi corazón y me inspira calma.

 

Aún de madrugada

sobrevuelo bellos poblados quechuas y aimaras.

 

En la cumbre nevada

Viracocha me observa desde su atalaya.

 

Y en su bella morada

sostiene el universo con su mirada.

 

Ya el viaje se acaba,

siento el pulso de la tierra en mi piel cansada.

 

Y al llegar la mañana

el reflejo del sol incaico en mi ventana.