Será ese día que floreció
ese amor voraz,
quien aclame capuletos sin cerezos
sabrá entender qué es amar.
Aquella noche amortiguó,
ese clamor emanó
a esos capuletos sin cerezos;
será que en ellos floreció.
En ese prado antarranda,
rasgado y lleno de represalias,
cedía al cuerpo de llama
que se esfumaba y se amaba.
Capuletos sin corazón,
he de dejar blindar su tantareo,
que solaz deja despierto;
a un crepúsculo ha de llegar.
Ford George