Jesús Ángel.

Nunca es suficiente.

 

Cuando la curiosidad del niño que llevas dentro
te hace comprender que nunca es suficiente,
ya no hay vuelta atrás.

Desde esa inquietud,
has llegado a ser quien ahora eres,
y ese presente que habita en ti,

es solo un punto de partida
de todo lo que aún te queda por alcanzar.

Y aunque, en el fondo, sin la promesa de ningún cielo,
desde cada partícula y átomo,

en el único paraíso conocido del universo,
eres parte consciente de la eternidad.

Por todo lo que aún te queda por descubrir,
desde cada célula y cada aliento:

Nunca es suficiente.
Es eterno ya.