Sentado en una silla,
recibiendo viento artificial,
queriendo subir una colina.
¿Estoy bien o estoy mal?
A veces río,
a veces lloro.
Quiero tenerte,
conservarte
como mi mayor tesoro.
En este momento,
cuando moverme duele
y no quiero olvidarte,
ríen mis neuronas
que ahora mismo
el alcohol controla.
Y aunque todo sea irreal,
como un mareo,
tú siempre estarás
en cada sorbo,
en cada aire,
en cada pensamiento.
Un día nublado que señala tu adiós, mensajes como ventanas que polarizan tu sentir y una lluvia a medianoche que al amanecer me recuerda que ya no somos dos. Miro a un lado y al otro, solo observo cansancio; cansancio de lucidez, cansancio peligroso como el miedo al olvido en aquella vez.