Lucía gómez

TARDE CLARA...

Descansar

en una esquina apacible de la casa

y abandonar las horas locas.

Cerrar los ojos

y estar así, para fugarnos.

Visitar mundos imaginarios

con la tranquilidad de la gaviota

y construir versos azules

que abracen siemprevivas

y violetas.

Porque se viaja mejor en el poema,

en la cadencia de algún verso

y en la dulzura de la tarde clara.

L.G.