alicia perez hernandez

Paradoja del rastro… Respuesta

Paradoja del rastro… Respuesta para Álvaro S. 

 Me llevaste al cielo con tus versos y me mostraste un mundo que no conocía 

en mi alma había luz con tu versos y ahora me das una puñalada por la espalda.

Las náuseas son el castigo que me he impuesto por tu desamor.

El pulso lo siento en cada palpito de tu corazón y el mío.

El hambre es de una bestia que se muere de hambre por ti.

¡Más que servida! me siento consentida y atendida en cada verso que me llena de ti.

No me hagas depósito del asco que debería darte la traición.

¡Eso jamás! te amo con devoción porque tú eres mi religión

Tu rostro es para mí como un altar y no verte es un castigo.

¡Ves, Sigo aquí! porque no puedo vivir sin ti y si me abandonas,

yo te encuentro, porque parece que soy detective siempre te encuentro.

Voy tras tu sombra para saber a dónde vas no te das cuenta \'voy un lado de ti.\'

La nada es nada si tú no estás conmigo yo no puedo vivir sin ti.

Mi refugio son tus brazos que es donde siempre quiero estar.

La ironía es que quiero adherirme a tus huesos para ser huso de tu hueso.

¡Desperté! Si desperté para hacerme una trasfusión de tu sangre

y sentirte parte de mi sangre, vida, alma y espíritu y estar juntos.

Yo te admiro porque tú te agrandas en cada poesía que escribes.

Yo me hago chiquita porque no me considero poeta, poeta eres tú.

Tengo pensamientos y me dicen que eres falso. Yo no quiero ser la otra, quiero ser única  

Y está comprobado con ‘Aquella Noche’… y me dijiste; ¡no la conozco señora!

Quise amarte hasta enloquecer porque pensé que tú me amabas.

 

 

Alicia Pérez Hernández...México

No es la pluma la que escribe, es el alma

Todos los derechos reservados©

Paradoja del rastro

Te puse el cielo en la garganta y te dio náuseas.

Te entregué el pulso, pieza por pieza,

y lo masticaste con el hambre de una bestia ciega.

​Te di el sedimento de mis horas

y lo escupiste con el asco del que se sabe servido.

Vomitaste mi devoción directamente en mi cara.

​Me deshice de ti.

Me amputé mi propia sombra,

te dejé a la nada,

te negué el refugio de mi carne.

​Y qué ironía:

ahora que el silencio te muerde los huesos,

es cuando tu sangre sale a cazar el pulso de mis venas. Despertaste.

Ahora que soy el hueco donde antes hubo incendio,

vienes a buscar la sangre caliente que tú misma despreciaste.

​Yo me agrando en el olvido;

mientras tú, tan solo tú,

te pudres en el rincón de un mal recuerdo.

Autor: Álvaro Sampayo 

 

https://www.youtube.com/watch?v=snwWWJWu1Vw&list=RDsnwWWJWu1Vw&start_radio=1