EN PERMANENTE ESTADO DE REVOLUCIÓN
La revolución permanente
es un asunto aún pendiente de acertar con la solución: un solo
minuto que bajas la guardia
y se introduce el caos,
se inmolan los buenos revolucionarios
y otros tipos más fríos que témpanos
promocionan hasta alcanzar de pronto el poder
y la dirección.
Un minuto de asueto y ya resulta
imposible de recuperar el pulso en el trabajo.
Después de la acción, hay que seguir
accionando como buen revolucionario,
en un trabajo mayor que los trabajos
de Hércules, que empujar
la piedra de Sísifo por un terraplén,
que el vuelo de Ícaro,
con sus alas de cera como inseguro sustento.
Accionando, accionando y atento
y con los cincos sentido en pleno
funcionamiento, con constante aleteo
y en la mano una hoz.
Gaspar Jover Polo