A mi hermano de letras, Henry Alejandro
Recibo tu palabra, hermano y guía,
como un aroma que el jardín desprende;
tu voz es el fanal que me comprende
y le otorga al silencio su alegría.
Si soy raíz que en la penumbra habita,
tú eres el agua que mi sed abreva,
la mano amiga que al verso lo eleva
y en música de fe lo resucita.
Gracias por ver la luz tras de mi sombra,
por honrar la humildad de mi simiente;
el alma se hace flor, noble y consciente,
cuando tu pluma con amor me nombra.
Guardaré tu atención en mi tesoro,
donde el tiempo no borra la fragancia,
acortando con versos la distancia
en este lazo de amistad que es oro.
UnaAmistadSinceraLlenaDeHermandad
©Violeta