Ante la vida
Un susurro misterioso
habita la espera eterna,
una penumbra llena de dudas.
Son los libros cerrados
que aguardan como regalos empolvados;
sin la certeza de ser abiertos,
sin almas que los invoquen,
sin nada más que velar.
¿Habrá sorpresas
en esas horas perdidas
de insomnio oscuro?
Son destellos de esperanza
los que fluyen al abrazar el nuevo día,
atesorando en el pecho
el peso de la sabiduría
con una sola inscripción:
“Maldita vida imperfecta,
te viviría mil veces”.