No hay rima para esto
El mundo no estalla: se pudre en cámara lenta.
Genocidio explícito.
No es metáfora.
Huesos en una fosa común que no cabe en un poema.
Los egos superlativos deciden quién vive.
Los ríos no llegan al mar porque los secaron antes.
Y la gente ciega mira el noticiero mientras come.
La luna no tiene ojos.
Nunca los tuvo.
Pero nosotros sí.
Y elegimos no ver.
Como versar hoy a la vida.
La vida ya no escucha.
La muerte extiende su manto y no es una imagen poética:
es un helicóptero, una orden, un botón, un silencio en la sala de control.
El reloj no duele.
El reloj mide.
Duele lo que medimos
segundos que son vidas que se apagan
sin cámara, SIN TRINOS, sin réquiem.
Estamos a un paso del infierno
y lo llamamos estabilidad.
Lo miramos como si fuera un balcón con buena vista.
Hoy no salen más versos a la luna.
No más metáforas apocalípticas.
El apocalipsis ya es un trámite.
Hoy solo quiero que el poema sea un golpe seco.
Que suene como una puerta que cierran
y adentro quedan los que ya no importan.
Silencio.
Eso sobra.
Falta el grito.
Falta el nombre de cada muerto
antes de que lo borren con estadísticas.
hoy escribo, con la torpeza de quien tiembla.
Sin belleza.
Sin consuelo.
Con la única dignidad posible
NO MIRAR A OTRO LADO.