Hay que
practicar
más
en esta vida
para sonreír
más
que para
la supervivencia;
hay que
defender
nuestros
derechos:
el de brillar,
el de sonreír,
el de danzar,
el de cantar,
el de escribir,
romper estas
cadenas,
estos límites;
sonreírle
al dolor
si es necesario;
y si somos
un poco cínicos,
ser valientes
ante el miedo.