Baja la escalera,
escalones limpios,
mientras no se llenen
de muchas goteras
del perro peludo
del Señor del Quinto.
“Hola belleza”
Saluda el Señor
con una risita
de lo más “decente”.
Sube el portero
con la trapeadora,
limpiando el orín
del perro del quinto.
Y yo simulando
medir muchas llaves,
en la puerta mía,
no quiero encontrarme
en la portería
con zalamerías
del Señor del Quinto.
…
Zza
Letras de mi autoría
5/04/2026