rafaahijones

Acércate...

Acércate,

que en mis brazos
la noche se vuelve calma
y tus miedos se disuelven
como sombra en la mañana.

Acércate,

deja que mis manos
recorran despacio tu piel,
como quien revela un misterio
que aguardaba en su ser.

Acércate,

mis labios te nombran
sin decir palabra alguna,
y en el silencio te besan
con la luz de la luna.

Acércate…

y en este instante suspendido
descubramos, sin prisa,
que amar no es vértigo,
sino un refugio compartido.